La infraestructura que mantiene operando tu despacho
En Ncrypto diseñamos, optimizamos y administramos la infraestructura tecnológica para que tu despacho continúe trabajando sin interrupciones.
Porque cuando la tecnología falla, no sólo se detiene un equipo.
Se detiene toda la operación.
- Sin compromisos
- Atención Personalizada
- Diagnóstico profesional
- Pensado para despachos y notarías
¿Qué ocurre cuando la infraestructura falla?
Una falla tecnológica nunca afecta solamente a una computadora. Afecta todo tu despacho
El verdadero problema nunca es el servidor. Es que tu despacho deja de producir.
Notarías
Se retrasan firmas.
No se localizan expedientes.
Se pierde tiempo frente al cliente.
Despachos contables
El sistema contable deja de responder.
No pueden enviarse declaraciones.
Los colaboradores quedan detenidos.
Firmas jurídicas
No hay acceso a contratos.
Se retrasan procesos.
Los clientes esperan respuestas.
Arquitectos
Los planos tardan en abrir.
Los archivos compartidos dejan de estar disponibles.
Los proyectos se retrasan.
El verdadero problema nunca es el servidor. Es que tu despacho deja de producir.
La mayoría de los despachos no tienen una infraestructura diseñada.
Simplemente fue creciendo.
Con el tiempo aparecen:

No instalamos tecnología
Diseñamos continuidad operativa.
Antes de hablar de servidores, redes o almacenamiento entendemos cómo trabaja tu despacho, analizamos la forma en que fluye la información, como colaboran las personas, que sistemas son críticos, que procesos nunca pueden detenerse. Y esa información diseñamos una infraestructura preparada para mantener la operación funcionando.
¿Qué obtienes?
Tu despacho no para, sigue trabajando
Tus documentos permanecen accesibles.
Ante una falla existe un proceso inmediato.
Sin improvisar nada
Tiempo de calidad para atender clientes
La tecnología deja de ser preocupación
Así trabajamos
Iniciamos conociendo tu operación
Detectamos los puntos críticos o riesgos.
Creamos una solución personalizada.
Con el menor impacto posible en la operación.
Porque la continuidad nunca termina.
